domingo, 1 de marzo de 2026

IBÉRICOS CASA LUCAS. MEDALLA GRAN ORO.

 



De la dehesa extremeña al reconocimiento mundial: el jamón ibérico que conquista los paladares más exigentes

En el corazón de la dehesa extremeña, donde encinas y alcornoques dibujan un paisaje único, una empresa familiar ha conseguido situar uno de sus productos entre los alimentos gourmet más prestigiosos del mundo. Se trata del Gran Reserva Premium de Ibéricos Casa Lucas, un jamón de bellota 100% ibérico elaborado en Monesterio (Badajoz) que acaba de recibir uno de los reconocimientos más exigentes del panorama gastronómico internacional.

El producto ha sido galardonado con la Medalla Gran Oro de Monde Selection, un premio que se entregará el 9 de junio en el histórico Museo d’Orsay de París. Este distintivo se concede únicamente a productos que superan una puntuación media de entre el 90% y el 100% en catas a ciegas realizadas por expertos internacionales. En este caso, el jamón ha alcanzado un 92,5% de valoración, consolidándose como el primer jamón ibérico en obtener este reconocimiento. 

Pero el éxito de este jamón no se limita a un único premio. El Gran Reserva Premium reúne tres de los sellos de calidad más respetados del sector gastronómico: la Triple Estrella Oro al Sabor Superior del Instituto Internacional del Sabor, el certificado de AENOR como Producto Destacado por el Consumidor y la mencionada Medalla Gran Oro de Monde Selection. Esta combinación lo convierte en un producto prácticamente único dentro del mercado gourmet internacional.

Detrás de este éxito está la familia Hidalgo, que representa la tercera generación al frente de la empresa fundada en 1951 por Francisco Hidalgo. Antonio Hidalgo, actual responsable de la compañía, explica que el secreto del producto reside en una combinación de tradición, selección rigurosa y respeto por el entorno natural donde se crían los cerdos ibéricos.

El proceso de elaboración es largo y meticuloso. Cada pieza pasa por 34 meses de curación, un tiempo que permite desarrollar un sabor complejo, equilibrado y persistente en boca. En las catas realizadas por los expertos, uno de los aspectos mejor valorados fue el retrogusto, que obtuvo la puntuación más alta dentro de los parámetros analizados. Los evaluadores también examinan características como el aroma, la textura, el brillo, el color e incluso la presentación del producto.

El origen de esta calidad está en la montanera, la etapa en la que los cerdos ibéricos se alimentan en libertad principalmente de bellotas. Durante este periodo recorren varios kilómetros al día por la dehesa y pueden llegar a consumir hasta 10 kilos de bellota y 4 kilos de hierba diariamente. Esta dieta natural, rica en ácido oleico, es la responsable de la infiltración de grasa que da al jamón ibérico su textura y sabor característicos.

Además, la producción se mantiene limitada para preservar los estándares de calidad. La empresa comercializa cada año un número reducido de piezas, algunas de las cuales pueden alcanzar precios cercanos a los 5.000 euros, lo que sitúa este jamón dentro de la élite gastronómica internacional.

El reconocimiento internacional no solo refuerza el prestigio del producto, sino también el del jamón ibérico como símbolo de la gastronomía española. Con una demanda creciente en mercados internacionales y un proceso artesanal que respeta la tradición, este jamón demuestra que la excelencia puede nacer de la unión entre naturaleza, tiempo y conocimiento transmitido durante generaciones.






Parte del texto e imágenes han sido extraídos de la nota de prensa enviada por la agencia de comunicación.

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