3 lácteos al día: un aliado para la salud en todas las etapas de la vida
Los lácteos forman parte de nuestra cultura gastronómica y también de una alimentación equilibrada. Leche, yogur y queso aportan nutrientes esenciales y pueden acompañarnos durante todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la edad adulta y la vejez.
La evidencia científica y médica respalda sus beneficios dentro de una dieta adecuada y equilibrada, como la mediterránea o la atlántica. Así lo recoge el Libro Blanco de los Lácteos, elaborado por expertos en nutrición e impulsado por InLac y la Fundación Española de la Nutrición (FEN), que analiza el papel de estos alimentos en diferentes momentos de la vida.
La doctora Rosaura Leis Trabazo, presidenta de la Fundación Española de la Nutrición y coordinadora de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Santiago, destaca que una alimentación saludable es uno de los pilares para mantener una buena salud.
En este sentido, advierte de la pérdida de adherencia, especialmente entre niños y adolescentes, a los patrones tradicionales de alimentación, al tiempo que recuerda la importancia de mantener hábitos saludables que incluyan una dieta equilibrada y actividad física.
Según explica Leis, los lácteos son alimentos fundamentales dentro de estas dietas y resulta importante comunicar sus beneficios, especialmente ante algunas corrientes que desaconsejan su consumo. La evidencia científica disponible, señala, indica efectos positivos sobre la salud y sobre la prevención de determinadas enfermedades crónicas no transmisibles.
¿Cuántas raciones de lácteos necesitamos?
Las recomendaciones recogidas en el Libro Blanco sitúan en 2-3 raciones de lácteos al día la cantidad aconsejada para niños y adultos. En determinadas etapas y situaciones con mayores necesidades nutricionales, como la adolescencia, el embarazo, la lactancia, la práctica deportiva o la edad avanzada, se recomiendan 3-4 raciones diarias.
Estos alimentos proporcionan proteínas de alta calidad, calcio, fósforo y vitaminas A, D y del grupo B, nutrientes relacionados con el crecimiento, el mantenimiento de la masa ósea y el correcto funcionamiento del organismo. Además, existen diferentes formatos que permiten adaptar su consumo a las preferencias y necesidades de cada persona.
La leche, el yogur y el queso pueden formar parte de una alimentación variada, eligiendo productos adaptados a cada etapa, incluidos los semidesnatados, enriquecidos con vitamina D o fermentados. El documento también recomienda apostar por lácteos europeos, asociados a criterios de calidad, seguridad y sostenibilidad.
Beneficios a lo largo de la vida
En la infancia y adolescencia, los lácteos contribuyen al desarrollo óseo y muscular. Durante estas etapas aumentan las necesidades de determinados nutrientes, especialmente de calcio y vitamina D, por lo que su presencia en la alimentación adquiere especial relevancia.
Durante la edad adulta, ayudan a mantener la masa ósea y aportan proteínas de calidad. Según los estudios recogidos en el documento, no se encuentran efectos perjudiciales del consumo de leche sobre el riesgo cardiovascular. Además, algunos lácteos fermentados, como el yogur y el queso, se han asociado en diferentes estudios con un menor riesgo de ictus y enfermedad cardiovascular.
En el embarazo y la lactancia, las necesidades de calcio y proteínas aumentan. Una ingesta adecuada de leche y otros lácteos puede ayudar a cubrir estas necesidades y contribuir a una correcta nutrición de la madre y al adecuado crecimiento del feto.
Para las personas mayores, su fácil digestión y densidad nutricional los convierten en alimentos prácticos para prevenir déficits. Su consumo puede contribuir al fortalecimiento de los huesos, al mantenimiento de la masa muscular y al aporte de nutrientes esenciales.
También en situaciones especiales, como la práctica deportiva, las dietas bajas en calorías o determinadas necesidades nutricionales, los lácteos pueden constituir una opción saludable y sencilla.
¿Qué se considera una ración?
Las cantidades pueden variar según el producto. Una ración de leche e quivale aproximadamente a 200-250 mililitros, es decir, una taza o vaso. En el caso del yogur, la ración indicada es de 250 gramos, equivalentes a dos yogures.
Para el queso, la cantidad recomendada ronda los 30 gramos en el caso del semicurado o curado, mientras que puede alcanzar los 60 gramos cuando se trata de queso fresco.
Además de su valor nutricional, los lácteos son alimentos versátiles que pueden incorporarse fácilmente a diferentes comidas del día. Desde un vaso de leche o un yogur hasta una porción de queso, existen numerosas posibilidades para integrarlos en una alimentación variada.
Como subraya Rosaura Leis, los lácteos son un pilar nutricional que puede acompañar a las personas desde la infancia hasta la madurez. Su consumo regular se relaciona con beneficios para la salud ósea y muscular y puede contribuir a una alimentación adecuada y a la prevención de determinadas enfermedades crónicas.
En definitiva, incorporar de forma adecuada los lácteos a la alimentación diaria es una manera sencilla de aportar nutrientes esenciales y cuidar la salud en las diferentes etapas de la vida.
Parte del texto e imágenes han sido extraídos del dossier enviado por la agencia de comunicación.


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